La necesidad de bienestar, de encontrase con un placer total a través de la unión con la pareja, parece ser que nos es necesaria para nuestras vidas.
La fusión total en la pareja, es tan sólo una fantasía, no existe la armonía total. Es improbable que tengan los mismos gustos, mismos deseos, amigos, sueños de proyección, deportes, maneras de pensar, miedos, ritmos corporales, aficiones…
Se puede ser afín, más o menos en algún aspecto, pero nunca van a ser la misma persona. Lo comento para aquellas que utilizan la frase “Los dos somos uno”.
"Cada persona es única e irrepetible."
Se puede ser afín, más o menos en algún aspecto, pero nunca van a ser la misma persona. Lo comento para aquellas que utilizan la frase “Los dos somos uno”.
La fusión en la pareja es estupenda, cuando la cosa marcha bien. Si nos mantenemos en mutuo equilibrio respetando el espacio del otro y compartiendo el tiempo necesario, podrá avanzar la relación y no se caerá en un abismo de rutina con el paso del tiempo. El problema viene, cuando se realiza la separación. No tiene por qué ser legal, ya que entrar en este tema abarcaría la parte económica, co-parental (si existen hijos), etc…nos centraremos en la parte psíquica y emocional. La separación de la pareja es un proceso de volver a tu identidad.La independencia, la auto- responsabilidad, autoconfianza y seguridad, son un resorte para volver a encontrarte contigo misma.
En este momento, la necesidad de escucharte y tener claro lo que te gusta, lo que te hace sentir bien, la confrontación de tus límites y observar la realidad, son las piezas clave para componerte de la separación.
Arrópate de personas que te hagan sentir bien, que sean positivas y que no juzguen todo el tiempo la situación por la que estás pasando. Recuerda que salir a tomar algo con los amig@s sirve para evadirse de los problemas, dejando de intensificarlos y retroalimentarlos.

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